Un estudio sugiere que meditar en la vacuidad puede que ser mejor que el mindfulness


Según un grupo de psicólogos de la Universidad de Derby, en Reino Unido, la meditación en la vacuidad podría ser más efectiva en la mejora de nuestro bienestar que la meditación mindfulness.

Un grupo de investigación internacional, dirigido por el psicólogo y conferenciante William van Gordon, ha llevado a cabo el primer estudio que investiga el impacto de la meditación budista en la vacuidad. La vacuidad, que es un conocimiento budista fundamental, es la comprensión de que ni nosotros ni cualquier otro fenómeno en el universo (sintiente o no) tiene un núcleo o alma permanente, separado e independiente.

“El mindfulness y las demás técnicas contemplativas son muy útiles para generar calma mental y un espacio en el que explorar la mente”, dijo Van Gordon. “Pero se debe ir un paso más allá y debilitar la vacuidad del yo y la vacuidad de todos los fenómenos – eso está muy en consonancia con las enseñanzas de la mayoría de tradiciones budistas.”

“En las últimas décadas, hemos observado un aumento significativo del interés de la ciencia en la investigación de las propuestas contemplativas budistas. Esto empezó hace 20 o 30 años con una primera fase de investigaciones centradas en el mindfulness. Hace 10 o 15 años, hubo una segunda fase centrada en la compasión y el amor benevolente. Lo que vemos ahora es una tercera fase de investigación centrada en sabiduría, vacuidad y desapego.”

Van Gordon cree que, para alcanzar una comprensión completa de las técnicas budistas, la ciencia debe abarcar las tres fases: mindfulness, compasión y vacuidad. Él quiere que aumente el estudio de la relación entre la vacuidad y el bienestar.

El estudio de la Universidad de Derby comparó la meditación en la vacuidad con la meditación mindfulness en un entorno controlado, con 25 participantes, entre los que había practicantes budistas laicos y ordenados. Para poder participar en el estudio, se requería que los participantes tuvieran una práctica de meditación diaria que alcanzara, de media, los 25 años. Además, antes de invitarles a participar, Van Gordon y su equipo entrevistaron a cada candidato para explorar su comprensión de la vacuidad.

Los participantes practicaron meditación en la vacuidad en su tiempo libre. La meditación en la vacuidad consistía en una fase inicial de concentración meditativa, seguida de una fase de investigación meditativa. Este proceso en dos fases conllevaba la búsqueda de un yo existente y el examinar la naturaleza subyacente de la experiencia, para luego trascender los límites conceptuales (tales como espacio y tiempo) con el objetivo de obtener una perspectiva universal y visionaria enraizada en la compasión. Al experimentar la vacuidad, los participantes mantenían el control de la duración y el contenido de la meditación, así como la conciencia de su cuerpo físico y entorno.

Durante el mismo mes, también practicaron una meditación mindfulness que no conllevaba ningún aspecto relacionado con la vacuidad. Antes y después de cada meditación, los participantes realizaban una serie de pruebas psicométricas que después analizaba el equipo de investigación para comparar la efectividad de cada propuesta meditativa.

Los resultados mostraron que, a pesar de que los participantes ya mostraban un nivel elevado de bienestar y conocimiento espiritual, la meditación en la vacuidad llevaba a una reducción de las emociones negativas del 24%, un aumento de los sentimientos compasivos del 16%, y a una reducción del apego a ellos mismo y a sus experiencias externas del 10%.

También se descubrió que los participantes experimentaron la vacuidad como una fabricación subyacente de la mente y la realidad. En otras palabras, sintieron que la naturaleza de la realidad no es tan concreta como la gente tiende a pensar.

A pesar de que se vio que la meditación en la vacuidad fue más efectiva que el mindfulness para mejorar la sabiduría y el bienestar de estos participantes, Van Gordon afirma que se debería llevar a cabo un estudio con practicantes de meditación laicos y relativamente inexperimentados. Planea organizar más estudios centrados en explorar el impacto de la meditación en la vacuidad en meditadores principiantes.

Van Gordon señala que, si los estudios subsiguientes sugieren que la vacuidad es una verdad científica de la existencia, podría ser necesario que los científicos reexaminen cómo interpretan los fenómenos físicos y psicológicos.

Artículo traducido de Lion's Roar. Ver versión original AQUÍ.


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