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Por qué ahorré para hacer un retiro y no me fui a Ibiza de vacaciones

08.06.2018

  Recién cumplidos los 23 años decidí que ya era hora de hacer lo que me diera la gana. Así que ignoré las advertencias de mis padres, pasé de la incredulidad de los de mi alrededor y, por fin, concreté una idea que me rondaba desde hacía tiempo. Quería irme durante al menos un mes lejos de casa, desconectar de todo y dedicarme a vivir experiencias intensas e inolvidables con algunos de mis mejores amigos. Por eso nos fuimos a Nepal a hacer un retiro.  

 

 Aquí hicimos el retiro, patrocinado por Estrella Damm. No, qué va. 

 

Si me preguntan por qué lo hice, hay muchos motivos, pero pocos tienen que ver con estar atravesando una crisis vital. Es común pensar que, quien hace un retiro espiritual, es porque le ha explotado la vida en las manos o, si no toda, al menos alguno de los elementos fundamentales que la conforman. Por ejemplo: "llevo décadas dedicándome a un trabajo que realmente no me aporta nada"; "mi pareja, con quien llevo siete años, me ha engañado"; "mi idea de familia no era exactamente esta"; "mi madre se está muriendo y no sé cómo afrontarlo", etc. Claro que estos motivos no tienen nada de superficial ni menospreciable, y sí que es cierto que muchos de los que se interesan por hacer un retiro lo hacen empujados por razones así, pero este no era mi caso ni el de mis amigos.

 

Nuestro caso era, precisamente, que no queríamos que nos explotara la vida en las manos. De hecho, esta es una razón también muy habitual por la que hacer un retiro. Si bien hay una idea muy difusa de lo que representa y significa un retiro, muchas personas lo hacen porque esperan que les servirá para ver las cosas con mayor claridad, o para ser capaces de tomarse los problemas con más perspectiva o para, con la calma que creen que encontrarán en el retiro, ser conscientes de sus inquietudes, temores o prioridades vitales y así podrán enfocar mejor sus vidas.

 

Nosotros no esperábamos convertirnos en superhéroes de la gestión emocional después del retiro, pero mentiría si dijera que no teníamos ningún tipo de expectativa al respecto. Porque hay algo de épico en decir: "he hecho un retiro". Como en todo, el mundillo espiritual tampoco se libra del postureo, y hacer retiros es algo que mola dentro de este campo. Te da cierto prestigio. Demuestras que vas en serio, porque puedes estar unos días callado y sin el móvil. En los tiempos que corren, casi sería legendario... si no fuera porque hay gente que se retira de por vida y los que "sólo" se retiran durante años no necesitan contárselo a nadie para sentirse realizados.

 

En la foto, JP Sears haciendo parodia de las personas "espirituales". Que me encuentres en un centro de meditación no significa que tenga que abrazarte porque "todos somos uno", ni voy a beber únicamente infusiones y a hablar bajito. A veces maldigo, bebo cerveza y no tengo ganas de abrazarte: lo siento, pero mi "alma vieja" debe ser tan vieja que no te recuerda de otras vidas. 

 

Aunque, a decir verdad, no sólo tiene algo de heroico soltar lo de "he hecho un retiro" entre seres que son tan espirituales que levitan, sino también entre los que nunca se han planteado hacer un retiro. Seguramente es porque no tienen ni idea de qué pasa por la cabeza de un retirante, así que deben pensar que te has convertido en un Zaratustra que está más allá del bien y del mal o en un Marco Aurelio imperturbable. Nada más lejos de la realidad, y ahora explicaré por qué y cuál es la gracia de hacer un retiro. De nuevo, quien escribe estas líneas ha hecho algunos retiros, ha compartido su experiencia con personas que también han hecho retiros, y ha leído algunas cosas al respecto. Así que nada de lo que se diga aquí será verdad

 

 

Si Finn, Jake y la Princesa Chicle meditan, está claro que meditar mola.

 

 

¿En qué consiste un retiro?

 

La persona que se va de retiro va a vivir una realidad completamente diferente a la de su cotidianeidad. Ahí reside una de las gracias de retirarse: vivir una experiencia que no tenga nada que ver con nuestro día a día. Pensándolo bien, este punto coincide exactamente con lo que le sucede a una persona que se va a unos días de fiesta a Ibiza, ¿verdad? Pero vamos a ver las divergencias:

 

  • En la mayor parte de retiros serios te solicitarán que apagues el móvil, te olvides de internet y que no contactes con tus seres queridos hasta que finalice el retiro. 

  • También es normal que sigas una rutina estricta, en la que te levantes y acuestes pronto, y en la que todo lo que vayas a hacer esté pautado. La hora de las comidas, las actividades que harás, los descansos que tendrás...

  • Probablemente vivirás todo o casi todo el tiempo con el temido —o deseado— voto de silencio.

  • Puede que hagas un retiro en grupo, pero puede que tu retiro sea con un grupo reducido de personas o individual. En todo caso, el contacto con los otros está absolutamente minimizado, por lo que ya puedes olvidarte del contacto físico y verbal. 

 

Hasta aquí, parece que uno esté huyendo del mundo. ¿Para qué crear unas condiciones tan diferentes a las que vives habitualmente? Pues aquí viene el punto crucial y definitorio de los retiros: para que puedas conocerte mejor y puedas ahondar en el conocimiento de ti mismo/a, sin distracciones.

 

En este punto está el abismo entre irte de vacaciones a Ibiza o a hacer un retiro: sí, ambos planes trastocan tu realidad de arriba abajo, pero con el primero vas a desfasarte y evadirte de tu realidad habitual... y con el segundo vas a centrarte y encarar tu realidad más íntima: tu mente, tus pensamientos y emociones. Porque, en verdad, un retiro está íntimamente conectado con nuestro día a día.

 

Es verdad que el panorama externo no tiene nada que ver con lo que hacemos habitualmente, pero ahí está la gracia. En cierta forma, un retiro se asemeja al laboratorio de un científico. Las condiciones del laboratorio son antinaturales. Pocas distracciones, luz-neón para que no se escape ni un detalle y el espacio ha sido esterilizado para garantizar una observación y análisis lo más claros posible. La rata que el científico observa es la misma dentro y fuera del laboratorio. El investigador, también. Pero ahora trabaja con las condiciones perfectas para el análisis.

 

 La responsable de un centro de retiros analizando las muestras de sangre de los participantes, para ver si son los candidatos idóneos para el sacrificio humano que siempre se da al final de un retiro. Qué va, es broma. La mayoría de gente que organiza y va a retiros son tan normales como tú. 

 

Entonces, ¿qué revelación te espera en el retiro?

 

Si estás mínimamente enfocado/a, tu gran momento de revelación y extásis espiritual será darte cuenta de lo distraído/a que estás habitualmente. Sí, lo siento, ya sé que no es nada sexy, que no es como decir que "gracias al retiro me acordé de mis otras vidas" o que "durante una meditación me he dado cuenta de que todos somos amor" o que "he revivido mi nacimiento"... Algunos/as dicen experimentar cosas así durante sus primeros retiros, pero al común de los mortales nos toca tener realizaciones más modestas y convivir con nuestra mente-mono lo más dignamente que podamos.

 

La mente-mono, en el budismo, es básicamente la idea de que nuestra cabeza está gobernada por un "mono" que nos dice hacia dónde tenemos que ir para encontrar el "plátano filosofal". La mala noticia es que cuando llegamos al objetivo, o bien el plátano no está o bien el mono lo devora tan rápidamente que necesita otro para sentirse bien. No hay ningún pensamiento y, por ende, ninguna situación, que nos satisfaga completamente.

 

La mente-mono ilustra el deambular constante, caprichoso y distraído de nuestra mente. Es el ir de aquí para allá de nuestros pensamientos, la función emocional a la que nos vemos sometidos sin ni siquiera haber comprado entradas para el espectáculo, y encima viéndolo desde la última fila, sin enterarnos muy bien de qué va la cosa.

 

 La mente mono siempre tiene alguna razón de peso para distraerte: que te den un empujón en el metro, por ejemplo.

 

Honestamente, si un retiro sale "bien", lo que lograrás será, al menos, ir a segunda fila. Verás de forma bastante nítida la función pero no te enfadarás ni te entristecerás en exceso por lo que está ocurriendo ahí delante. Irás entendiendo que lo que piensas y sientes, más o menos como en una obra de teatro, tiene una introducción, un nudo y un desenlace, y que igual que los personajes irrumpen en escena con mucha fuerza, también desaparecerán de ella. 

 

Si el retiro aún sale un poco mejor, probablemente te darás cuenta de lo muy en serio que te tomas las cosas y de lo agotador que eso es en realidad. Probablemente saldrás con más sentido del humor, viendo lo dramático/a que te pones a veces por cosas que tan sólo ocuparán un 0,03 % de tu tiempo de vida. 

 

Porque si bien desde fuera (y es verdad que muchas veces desde dentro), parece que un retiro es duro y tedioso, en realidad, es en las trincheras de la cotidianidad donde está la trampa, porque en tus rutinas y círculos habituales es más difícil que te des cuenta de lo que piensas, sientes y haces. Así que las cosas van pasando de forma rápida e inconsciente, como tres noches de fiesta en Ibiza... sólo que para toda la vida.

 

Momentos de tranquilidad en Times Square.

 

¿Y luego, qué?

 

Pues luego... lo mejor es que podrás vivir de renta del retiro y decirle a todo el mundo que has hecho un retiro, lo que te convertirá en un meditador experimentado al que todo el mundo debe escuchar con respeto y atención. No, eso mejor que no lo hagas, sería como decir que porque has hecho seis largos en una piscina olímpica eres nadador profesional. 

 

Ahora en serio: después del retiro tendrás que volver a tu cotidianidad. Todas las estrategias que te han servido para conocerte mejor, de golpe, desaparecerán. Probablemente verás las cosas con menos perspectiva y tu mente-mono volverá a campar a sus anchas, por lo que es importante que, si el retiro ha tenido sentido para ti, perseveres en el hábito de meditar (aquí te explicamos algunas cosas sobre la meditación). Nosotros te recomendaríamos los cursos de meditación que impartimos en ciudades como Barcelona o Vic, pero eso sería publicidad encubierta y quedaría mal al final del texto. 

 

En todo caso, si tienes curiosidad por hacer un retiro, ¡anímate! Seguro que descubrirás muchas cosas sobre ti mismo/a que desconocías y conseguirás silenciar, al menos unos días, el ruido abrumador de tu mente. AQUÍ puedes informarte sobre los retiros que ofrecemos.

 

 

Los maestros han dicho... 

 

"Debo permanecer solo en el frescor del gozoso bosque; feliz y no teniendo más que pocas inquietudes; apaciguada toda distracción. Tras haber abandonado todo otro pensamiento, no estando motivado más que por una sola intención, me esforzaré por guardar mi espíritu en equilibrio (meditativo) y domarlo". Shantideva

 

"Cuando haces un retiro te alejas del mundo de distracciones y ocupaciones, y estás en un lugar aislado sin ruido, sin actividades mundanas. De esa forma tu mente está más enfocada, más calmada, y ahí cualquier práctica que hagas, ya sea de recitación, meditación, visualizaciones... será mucho más efectiva. Una vez hayas logrado esa base (de calma), entonces podrás llevar ese estado a tu día a día". S.S. Sakya Trichen

 

 

PS: En realidad este artículo podría responderse simplemente contraponiendo estas dos fotos:

 

Creo que esto es lo que salió cuando puse "Amnesia Ibiza" en Google:

 

Y esto es lo que sale cuando buscas "Casa Virupa - retiros" en Google:

 

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