• Glòria

Oración de Shantideva


Shantideva (siglo VII - VIII d.C.) es uno de los maestros más importantes del budismo Mahayana. En la Universidad de Nalanda, sus compañeros lo ridiculizaban por "holgazán". Cuentan los textos que él pasaba las noches practicando y por esta razón durante el día tan sólo lo veían comer y dormir. En una ocasión, le solicitaron que expusiera sus conocimientos, a lo que él respondió preguntando si querían que recitara algún Sutra del Buda o que impartiera él mismo una enseñanza. Su público, entre asombrado y socarrón, le pidió que hablara por él mismo. El monje sorprendió a su audiencia y, con una elocuencia exquisita, recitó los versos, ordenados en diez capítulos, que compondrían el Bodhicharyavatara.

En este magnífico texto, Shantideva expone el camino modélico a seguir a todo practicante del Mahayana. Este libro es una excelente exposición de las pautas a seguir para el bodhisattva: aquel que se compromete a permanecer en el océano de samsara hasta que todos los seres alcancen la iluminación última.

Os dejamos con un fragmento que nos entusiasma de este libro. Podéis encontrar una brillante edición publicada por la editorial Siruela. Esperamos tener la oportunidad de reflexionar pronto con vosotros sobre El camino del Bodhisattva en Casa Virupa.

Que los seres que en cualquier lugar estén atormentados por los sufrimientos de cuerpo y mente, obtengan un océano de felicidad y alegría, en virtud de mis méritos. Que ninguna criatura sufra, que no cometa maldades ni caiga enfermo; que nadie tenga miedo ni sea despreciado, ni tenga una mente abrumada por la depresión. Que los ciegos vean formas, y que los sordos oigan sonidos. Que aquellos cuyos cuerpos están agotados por el esfuerzo se recuperen al encontrar reposo. Que los desnudos encuentren ropa, los hambrientos, comida; los sedientos, agua y bebidas deliciosas. Que los pobres encuentren riqueza; los debilitados por la pena, alegría; los desesperados, esperanza, felicidad y prosperidad constantes. Que llueva en el momento adecuado y haya cosechas abundantes; que todas las medicinas sean eficaces y que las oraciones saludables den fruto. Que todos los enfermos se liberen rápidamente de sus dolencias. Que ninguna de las enfermedades que hay en el mundo se vuelva a producir. Que los atemorizados dejen de tener miedo; y que los faltos de libertad, sean liberados. Que los débiles encuentren poder, y que todos piensen en beneficiarse unos a otros. Mientras perdure el espacio y queden seres, hasta entonces, que yo también pueda permanecer para eliminar el sufrimiento del mundo


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